11 de septiembre de 2017

Japón día 11: Tokio

Hoy jueves (lo pongo porque ya no sé ni en que día estamos) nos hemos quedado por aquí, las opciones que barajabamos eran un parque de atracciones y el monte fuji en 2 días diferentes pero las lluvias que tltenemos y que no van a parar hacen replantearse el viaje y que nos quedemos aquí los días que quedan. Nos hemos levantado y viendo que llovía hemos buscado opciones bajo techo y nos hemos ido a una zona de islas ficticias, Odaiba, que la verdad que no tiene desperdicio. Y allí con tanto centro comercial y tiendas pues hemos pasado la gran mayoría del día. Hemos comido en uno de los edificios que tenía una planta de restaurantes y por fin hemos probado shabu shabu. Nos han traído un bol lleno de verduras, un cuenco de arroz hervido, dos platos con carne laminada, uno de cerdo y otro de ternera y un par de cuencos con dos salsas diferentes para untar lo que hagamos en el cuenco que va encima del fuego, que es un caldo en el que vas hirviendo todo lo anterior. Me ha gustado mucho la comida. Después hemos seguido viendo otro centro que era más tipo a los de España, eso si, nos ha sorprendido que en una de las plantas de arriba estaban los recreativos y había una sección de niños y allí la edad mínima no existía, niños bien pequeños con sus padres x allí

21 de septiembre de 2016

Japón día 10: Nikko



Hoy hemos ido a Nikko, que es un lugar patrimonio de la humanidad y que nos habían recomendado y había leído en algunos blogs que merecía la pena el viaje. Entre metro y trenes son casi 3 horas y merece la pena acercarse a verlo porque una vez allí los templos están todos por la misma zona. Al salir de la estación tienes un bonito paseo (10-15min) hasta llegar a las escaleras de Omotesando y a partir de ahí ya pueudes planificar cómo ver los templos. Nosotros decidimos ir primero a ver los más grandes sobre todo porque eran también los más alejados y a primera hora del día tenemos más energía para visitar y recorrer. Estuvimos en el Santuario de Futarasan, y el de Tosho-gu, viendo las zonas que nos dejaban ver. Algunas muy bonitas y otras menos interesantes o que ya habíamos visto en otros templos. Cuando llevabamos 3 ó 4 decidimos bajar a comer y continuar después porque se nos iba a hacer tarde si no. Había poco donde elegir y al final nos metimos en un sitio regentado por dos mujeres donde pedimos un plato de ramen cada uno con un cuenco de arroz frito. Tengo un vicio con el ramen, antes me gustaba pero es que ahora me encanta y podría comerlo todos los días, uno bueno y bien hecho, claro. De ahí continuamos con la visita y el siguiente fue uno de la entrada que la verdad que vimos poco porque lo estaban reconstruyendo, tenía 3 budas dorados en la sala principal que tenían acristalados. Lo mejor es que nos enseñaron como lo estaban reconstruyendo y los anclajes tan curiosos que ponían, todo en madera y pudimos subir arriba del todo para ver como reconstruían el tejado. La verdad es que del paso del tiempo la madera estaba muy dañada y fue una pena no verlo al natural. De ahí fuimos a ver otro que nos quedaba pero estaba apartado, era pequeño y solo podías moverte x fuera así que con esto decidimos volver a Tokio pues nos quedaban 3 horas de vuelta. Dejamos las cosas, nos cambiamos y nos fuimos a Shibuya a comer a un restaurante de sushi de esos que vas pidiendo lo que quieres por una tablet, en este caso de 3 en 3 platos y luego a través de una cinta transportadora te lo traen hasta tu sitio. ¿cómo sabes que es tuyo? Porque al llegar tienes que confirmar en la pantalla y se llevan la bandeja. Muy bien de precio y además tenían platos cocinados por si uno de los dos no quería comer crudo. De ahí cotilleamos Forever 21 que cerraba a las 22:00 y para el apartamento.

20 de septiembre de 2016

Japón día 9: Tokio


Hoy el día prometía ser lluvioso pero no pensamos que tanto así que en un principio decidimos ir a Tsujiki Market que es el Mercamadrid de Tokio donde además, hay restaurantes alrededor que ofrecen sushi, qué mejor manera de comer sushi fresco! Leímos que al público abrían de 9 a 11 pero al llegar allí solo nos dejaban a partir de las 10 con lo que hemos aprovechado para ir a comer sushi y eso que nos llevábamos allí. Tras dar muchas vueltas y viendo que todos tenían cola nos hemos ido a un lateral donde había más y ninguno tenía cola y los precios eran similares. Por 25€/persona hemos comido un set de sushi que traía 6 piezas de pescado y dos makis: uno de pepino y otro de atùn. De ahí hemos entrado directamente a los puestos del mercado y aquello es una maravilla, ver los peces frescos y sobre todo ver las variedades diferentes que no estoy acostumbrada a ver en España. Y también verles cortar los peces con esa delicadeza que lo hacen y los cortes tan limpios que salen son una auténtica locura. No hemos podido ir a la puja del atún porque abren a las 4 y empieza a las 5 pero a esas horas no hay metro ni JR y un taxi desde la otra punta no compensa para lo pudiera ser, ya hemos estado en varias lonjas y al no saber si sería diferente hemos preferido descartarlo. De ahí y viendo que seguía lloviendo y estar paseando x la calle era tontería nos hemos ido a un gran almacén y hemos visto un supermercado y hemos pensado comprar algo de carne de wagyu para hacerlo en casa y que no nos costase tanto como en un restaurante. De ahí hemos salido a la calle a buscar un restaurante y era una zona con poco que ofrecer así que después de dar una vuelta de reconocimiento la mejor opción era un coreano. Hemos comido muy bien, aunque la comida picaba un poco. Nos han puesto una bandeja que traía una sopa, un cuenco de arroz y como 3 aperitivos y luego ya te ponían el plato principal que quisieras, yo he pedido uno que no picaba. Tengo que decir que antes de elegir el coreano habíamos entrado en otro para probar shabu-shabu pero no nos hemos entendido porque no hablaban inglés y antes de que nos pusiesen algo que no queríamos nos hemos ido al coreano de enfrente. Al salir hemos cogido el JR y nos hemos ido al apartamento y hemos hecho bien porque al salir en nuestra estación diluviaba, tanto es así que he llegado con los pantalones empapados. Como ya teníamos la cena no ha hecho falta volver a salir. Creemos que tanta lluvia y viento ha podido ser por el tifon que había al sur de la isla, el caso es que era imposible estar en la calle sin mojarse y no se iba a ver nada.

19 de septiembre de 2016

Japón día 8: Tokio


Pues ya estamos en Tokio, una ciudad que nada tiene que ver con lo que hemos visto hasta ahora. Esto está lleno de luces, de gente de todos los estilos y de restaurantes de lo más variopinto. Por la noche es una auténtica locura de luces y sonido. Hoy cuando nos hemos levantado hemos ido andando directamente, porque más o menos todo estaba relativamente cerca. Hemos empezado por subir al mirador de un edificio del gobierno, y bueno, como el tiempo està lluvioso, con tanta nube se podía disfrutar muy poco de las vistas. Al bajar nos hemos ido caminando hasta el parque yoyogi, supuestamente ahí se reúnen las lolitas y rockabillies de la zona los fines de semana. Nosotros hemos entrado a ver el santuario que había pero claro, viniendo de Kioto se ha quedado corto. Lo bueno ha sido que hemos presenciado una boda japonesa, y todo el mundo que estábamos allí haciéndoles fotos mientras pasaban, no sé cómo se habrán sentido los novios pero al menos sonreían al pasar. Después hemos continuado el camino y hemos entrado en Takeshita Dori, una calle peatonal plagada de tiendas de ropa punk y de ese estilo, me ha encantado. Y además en la misma calle no sé la de puestos que podía haber de crepes con diferentes rellenos, una locura. De ahí hemos continuado a Cat street, una calle empedrada muy bonita y en la que a ambos lados había tiendas de marca, era otro rollo más tranquilo. Como ya se estaba haciendo hora de comer hemos ido cerca de Shibuya a comer a Ichiran, un sitio de ramen que le había recomendado a Dani un japonés que trabaja cerca de su curro. La experiencia ha sido increíble, tras esperar un ratito de cola hemos pasado por una máquina donde hemos elegido la comida con sus acompañantes y postre incluido. Después nos han dado un papel para rellenar donde nos preguntaban el punto de sabor del caldo, la dureza de los noodles, la cantidad de aceite, si queriamos ajo y cuanto, picante y en qué grado y si queríamos cebolla o no, lo que me ha parecido fantástico. Después nos han pasado a una sala con asientos a ambos lados separados individualmente por unos biombos. Si eramos varios las maderas se doblaban y hacías hueco. Enfrente te servían pero lo único que veías del camarero eran sus manos y poco más. Nos han puesto el plato de ramen y nos dan dejado un platito que ponía el nombre del postre (Tofu con té) y cuando hemos terminado el plato tenías q tocar el timbre y se llevaban el platito para traerte tu plato, curioso todo. De ahí ya hemos salido y como antes de entrar a comer me había fijado que estaba Forever21 no he podido resistirme aunque las compras las haremos en otro momento. De ahí hemos ido al cruce de Shibuya, si bien al principio no me ha parecido tan alucinante como pensaba es verdad que cuando cruzas hacia el lado de la estación, se viene una marabunta de gente y ahí si que ha sido una pasada. Después hemos entrado a la estación para hacer una foto desde arriba y por último un video desde abajo.
Hemos callejeado y caminado por toda la zona bastante rato y entrado en varias tiendas, entre ellas Uniqlo. De ahí nos hemos vuelto al apartamento en JR y a las 18:00 hemos salido a dar una vuelta por nuestra zona de Shinjuku y hemos terminado cenando toriyaki de pollo de diferentes partes del cuerpo con un aperitivo que llaman otoshi que lleva lechuga, algas, sésamo y una salsa x encima muy rica. De camino al apartamento como llovía y yo estaba ya tiritando hemos ido directos sin parar mucho.

18 de septiembre de 2016

Japón día 7: Kioto y Tokio

Hoy dejamos el apartamento para irnos a Tokio pero como eran 3 horas de tren y no nos daban el apartamento hasta las 16:00 hemos aprovechado en Kioto porque todavía nos quedaban cosas por ver. Nos han quedado algunos templos pero la verdad es que al final son pocos días y hemos querido hacer muchas cosas pensando que estaba todo más accesible. Aún así nos vamos con buen sabor de boca y una buena idea de lo que es Kioto. A las 9 estábamos saliendo por la puerta para dejar las maletas en las taquillas de la estación de Kioto y de ahí coger un JR a Inari para ver el templo que nos quedó el otro día, Tofuku-ji, que ha merecido la pena y menos mal que lo hemos visto. Hoy el día ha amanecido lloviendo y aunque daba treguas no ha parado demasiado. Eso si, ibamos en manga corta porque seguía haciendo un calor insoportable, la humedad es alta aquí. Los templos están muy bien pensados y en días de lluvia son muy útiles porque todos los templos se conectan por puentes que techan y entonces vas descalzo y sin mojarte y puedes hacer fotos y admirar alrededor sin mojarte nada y está todo superlimpio porque te hacen descalzarte siempre y dejar los paraguas a la entrada. Después hemos vuelto a Tokio a ver 2 templos más, uno de ellos me ha gustado mucho, tenía un buda de oro en el interior bastante grande, que impresionaba también y luego los complejos tan extensos que tienen. Entre medias hemos decidido comer en un sitio que hemos visto de Ramen y ha sido un auténtico acierto. Hemos tenido que pedir la comida en una máquina donde salían unos tickets que luego le dabas a la camarera y te traía el plato. Después de la maña que nos damos con las máquinas del metro esto era pan comido (también porque había un cartel en inglés encima y diferenciando por colores los platos, nos ha facilitado bastante la tarea) Nos han traído dos platos enormes, con sopa de pollo, noodles, huaevo cocido y cerdo, estaba riquísimo, la sopa tenía un sabor increíble y la pasta de los noodles, ufff, buenísima también. Nos hemos ido a visitar el último templo y por último el Castillo Nijo-jo. A las 16:00 estábamos ya en el Shinkasen camino a Tokio. Al llegar a la estación casi a las 19:00 ha sido una locura, gente que iba y venía para todos lados, nosotros con las maletas esquivando y esquivandonos... pero hemos llegado al JR que teníamos que coger sin problemas y otra vez más gente, tanto que creía que ibamos a ir apiñados pero al final se ha bajado mucha gente e ibamos bastante amplios. Al llegar a nuestra parada, en Shinjuku otra vez locurón, gente y más y gente y hemos salido y estaba lloviendo aquí también. Nos hemos puesto a andar en busca del apartamento y nos hemos dado cuenta que Tokio no tiene nada que ver con lo que estábamos acostumbrados de estos días atrás, veremos a ver qué tal la gente, si hacen tantas reverencias y dan tanto las gracias como en Kioto. Esta zona donde estamos lo llaman el barrio rojo, por la cantidad de bares de chicas que hay por aquí, y no le falta razón. Está lleno todo de carteles luminosos, hay mucha gente y ruido por la calle. Mañana seguiremos investigando más detenidamente. Y para rematar el día, después de dejar todo en el apartamento hemos bajado a desayunar y queriendo probar unas gyozas, nos hemos metido en un sitio que resulta que hemos deducido que era un chino, vaya tino pero quien puede adivinar algo así sin conocer la letra. Nos hemos reído un rato, de eso no hay duda.

17 de septiembre de 2016

Japón día 6: Kioto

Hoy el día ha empezado bien, teniamos previsto visitar un montón de templos y como el primero lo abrian desde las 6 hemos pensado que sería buena idea estar a primera hora y así empezar con el resto a las 9 y que nos diese tiempo. Hemos cogido el bus y así hemos probado un nuevo medio de transporte. aquí se entra por la puerta trasera y tienen precio estándar y pagas a la salida con monedas, eso sí precio exacto porque no te dan cambio. Después de 5 minutos andando hemos llegado a Honen-ni y resulta que hoy sábado cerraban, así que solo hemos podido ver lo de fuera. Con el ánimo un poco decaído pensando que igual era un mal día si cerraban todos hemos ido a probar suerte al tempo Nanzen-ji y menos mal que estaba abierto. Este templo tiene una serie de templos dentro y hemos podido visitar algún jardín zen y las habitaciones (eikan-do, tenju-an, konchi-in) Por último hemos ido un poco más lejos a visitar el último de día, el templo Shoren-in. Todos ellos por unas cosas o por otras han merecido la pena. Es una pasada ver el tipo de construcciones que nada tiene que ver con lo que construían los romanos. Aquí todo es de madera de color oscuro, no sé si por el paso del tiempo y que viene así de inicio pero es que claro, con la cantidad de bosque que tienen es su materia prima principal. Y luego los tejados son oscuros, de color gris, son muy curiosos. Después fuimos a ver la zona del mercado Nishiki con productos japoneses frescos y cocinados. Allí Dani ha entrado en una tienda de cuchillos porque tenía ganas de comprarse un Santoku, y ha cogido uno que no era de acero inoxidable con lo que hay que limpiarlo constantemente y tener mucho cuidado al manipularlo. La chica que nos ha atendido lo ha explicado estupendamente en el mostrador con un estropajo y una bayeta, no había lugar a error. Encima le han puesto su nombre en Japonés, ha sido muy divertido. Hemos picoteado algo por el mercado, un pulpito cocido con un huevo de codorniz dentro. Una especie de chupachups (porque llevaba palo) que era carne de calamar y estaba rebozado. También hemos entrado en una tienda a probar verduras encurtidas y hemos cogido un cracker de arroz para probar porque los tienen en muchos sitios. Con el estómago un poco lleno hemos seguido hasta la zona de Gion y hemos dado un buen paseo y como no habíamos comido nada en condiciones nos hemos sentado a compartir un okonomiyaki y ya de vuelta al apartamento a echarnos la siesta y descansar, hoy nos lo merecíamos y aparte que mis piernas hoy no daban para nada más. Hemos salido a cenar a un sitio bastante cerquita del apartamento y hemos pedido varios platos: estofado de ternera, arroz con un té servido por encima, cuello de pollo, algo de sushi y ya. Hemos ido a ver Gion por la noche y ahí nos hemos tomado un helado de té matcha, que desde luego el sabor era muy peculiar. No se podía decir que estuviese malo como alguna otra cosa que hemos probado pero si diferente a lo que estamos acostumbrados en occidente. Y después de esto y no poder coger ningún bus de vuelta, pues a caminar otro poco hasta el apartamento. 

16 de septiembre de 2016

Japón día 5: Magome y Tsumago

Hoy hemos hecho una excursión a una zona de montaña. Como el viaje hasta allí eran más de dos horas tocaba madrugón y a las 5:45 estábamos en pie para coger las cosas e ir al metro más cercano que nos llevase a la estación de Kioto a coger el shinkasen de las 6:42 hasta Nagoya, donde haríamos transbordo hasta Nakatsugawa, punto donde cogeríamos un autobús hasta el pueblo de partida, Magome. Los pueblos eran preciosos, con casas de madera oscura, con calles empedradas y agua pasando por delante de sus casas. El trayecto era de 8km hasta Tsumago y son unos 2-3 km cuesta arriba como mucho y 5 ó 6 cuesta abajo o llano, lo que lo hace bastante llevadero. En unas 2 horas se puede recorrer tranquilamente. Durante el camino tienes postes con una campana que te dicen que los toques si ves algún oso porque eso les ahuyenta, lo cual te deja mucho más tranquilo, si. Afortunadamente no hemos visto ninguno pero Dani ha preferido tocar cada una de las campanas por si acaso. El camino está muy bien indicado y no hay pérdida, y además tienes vegetación para ver, alguna cascada y algún puentecillo, así que se va haciendo ameno. Vas pasando por diferentes aldeas y cuando hay gente en la calle siempre te saludan, son muy simpáticos. Al llegar a Tsumago, eran las 12 y para no perder tiempo en el viaje de vuelta hemos decidido comer e irnos al tren. Hemos dado una vueltecilla por el pueblo y hemos visto un par de sitios pero como no entendíamos nada del menú hemos entrado en el primero y la mujer nos ha dicho que sólo servían sopas frías y calientes de fideos soba, con lo que nos ha parecido bien y hemos cogido una de tempura y otra con clara de huevo, a mi me ha gustado más la primera pero estaban bien ricas las dos. De ahí nos hemos ido a la parada de autobús y hemos visto que quedaba 1 hora hasta que pasase uno, así que como la estación de Nagiso para coger el tren estaba a 3,5km nuestra opción ha sido ir andando en lugar de estar ahí parados, con lo que al final, nos hemos hecho 12 km tan ricamente. Así empezamos todos los días pensando que vamos a andar una distancia y a lo tonto terminamos andando bastante más, somo así. Pero ya hemos descubierto el sistema que llevan los autobuses y mañana vamos a comprar un bono diario y a intentar amortizarlo que todavía nos queda una semana por aquí y a este ritmo nos tienen que venir a recoger. Pues bueno, después de llegar a la estación hemos entrado a ver a qué hora salía el tren y si, en una hora, con lo que una pérdida de tiempo todo. La mujer de la estación ha sido un encanto, nos ha llamado y ha preguntado que donde ibamos, y al decirle que a Nagoya para cambiar luego a Tokio nos ha dado un papel escrito a mano por ella con los horarios, líneas y vías donde paraba cada tren desde Nagiso a Tokio, yo no he podido más que decirle que se lo agradecía y que eso si que era un gran trabajo, pues tenía varios papeles como el que nos ha dado y además para el resto de horarios y destinos. Yo entiendo que hay poco que hacer en ese pueblo seguramente pero dedicarse a eso para los turistas es de agradecer. No teniendo bastante la mujer con eso, ha salido del mostrador y se ha dirigido a la sala donde estábamos esperando y nos ha dicho que como teníamos tiempo de sobra había un puente de madera muy antiguo que igual nos apetecía ver y así ha sido, nos hemos ido para allá, eran 5 minutos desde allí y la verdad que ha merecido la pena el consejo. Una vez ha llegado el tren hemos deshecho todo el camino de ida y a las 17:45 estábamos bajando en Tokio. Sinceramente, la excursión ha sido muy bonita y la recomiendo si vienes con mucho tiempo como para alojarte una noche porque "perder" un día en viajes sólo para eso igual no merece tanto la pena teniendo tantas cosas que ver en Tokio. Pero bueno, nosotros lo hemos hecho y la experiencia queda grabada para siempre. Después de esto nos ha dado tiempo a pasar por el apartamento, cambiarnos e ir a cenar. En principio ibamos con la idea de cenar gyozas porque ayer por la noche vimos un sitio bastante concurrido y nos pareció que podía estar bien pero al llegar hoy y ver aquello nos ha parecido más turístico que otra cosa así que hemos seguido andando por Shinpontocho y hemos encontrado un sitio de yakitori y nos hemos metido a probar. Son brochetas de carne en este caso y hemos pedido para probar una de ternera y una de mochi de queso, acompañado de una ensalada de patata y también brochetas de diferentes partes del pollo: corazones, cuello y pechuga. A mi personalmente me ha gustado un montón todo. Cuando hemos salido hemos dado una vuelta por la zona y entrando por un callejón hemos ido a dar a una calle muy estrecha con bares en ambos lados y todos iluminados con farolillos. Y de ahí al apartamento a planificar el próximo día y a dormir, mañana ya es sábado, como pasa el tiempo en general. 

15 de septiembre de 2016

Japón día 4: Kioto

Hoy el plan era quedarnos por Kioto y empezar a ver templos, que aquí hay unos cuantos, más o menos unos 1.000 según la guía. A primera hora decidimos ir a Arashiyama, que está más a las afueras. Es la zona donde se encuentra el Bambusal o bosque de bambú, la verdad que es una auténtica pasada or caminando por esos pasillos y estar rodeado de ellos. Después hemos parado a ver un templo, Tenryu-ji, un templo budista que tenía un bonito estanque lleno de carpas. Tras eso nos hemos dirigido a un puente muy antiguo, el de Togetsukyo y de ahí hemos cogido un par de panes hervidos rellenos de ternera y de pasta de sésamo y hemos cogido el metro de vuelta a otra zona. Aquí ha empezado la locura. Teníamos que ver 5 templos, a las 17:00 cierran y no había metro que nos pudiese llevar. Había autobuses pero de momento no los controlábamos y nos hemos hecho todo el recorrido andando... Ha habido un momento que mis piernas iban solas y cuando me tenía que descalzar en los templos lo agradecía. Al lío, hemos visto un par de templos con un jardín zen que me han encantado, de hecho creo que en cuanto llegue a España me voy a poner a rastrillar y a colocar el mio ahora que lo entiendo un poco más. Están dentro de los templos de Ryoan-ji y  Daitoku-ji. Antes de comer también fuimos a ver el templo Ninna-ji. De camino al siguiente Templo nos hemos parado a comer en uno de los pocos restaurantes que hemos encontrado por la zona y hemos pedido un plato de Udon que venía en sopa y con tempura de gamba y algo de calamar y un plato combinado que traía arroz y miso para acompañar y una croqueta, un trozo de pescado hecho a la brasa, un poco de tofu, ensalada y un par de rollitos de tortilla francesa. De ahí otra caminata hasta el pabellón dorado, que parece ser que está hecho por dentro y fuera de pan de oro. Sinceramente, me ha parecido una "estafa". El templo es muy bonito y hay que verlo, está claro pero hemos llegado allí, nos han cobrado 400ye es/persona y nos han hecho ir en fila y en la zona donde se podían hacer fotos (frente al estanque) han empezado los de seguridad a tratarnos como si fueramos un rebaño (venga, seguid andando, seguif andando, decían) Estaba muy masificado y lo han hecho un circo. El último templo que hemos visto es el de Kamigamo, y apenas hemos visto nada porque ya estaba casi todo cerrado, suficiente por hoy. Eran casi las 17:00 y hemos ido andando hasta el metro más cercano para ir al apartamento, cambiarnos y salir a cenar. Hoy no nos pillaba el toro y a las 20:00 estábamos cenando sushi y un plato de arroz con anguila muy rico. Hemos dado una vuelta por la zona de Shinpontocho y para casa a preparar la excursión de mañana. Es una pena que no pueda recomendar restaurantes en este viaje pero con los nombres que tienen es imposible saber si es casa pepe o casa paco. Son las 21:30 y nos vamos a dormir.

14 de septiembre de 2016

Japón día 3: Nara e Inari

Hoy toca cambiar de alojamiento, nos vamos a kioto para estar 5 días en un apartameto y de allí movernos a diferentes sitios. Como el apartamento no nos lo daban hasta las 16:00 e ibamos con las maletas, lo que hemos hecho es ir a la estación de kioto y dejarlas allí en unas taquillas que te cobran según el tamaño de la maleta y puedes dejarlas hasta 3 días. De allí hemos cogido un tren que nos ha llevado a Nara, es una ciudad bastante bonita, hemos podido ver un montón de cosas allí. La ciudad estaba repleta de ciervos, en cada parque y cada templo que visitabamos allí estaban y había puestos de galletas para ciervos y la gente no hacía más que darles de comer, eran una de las muchas atracciones. Hemos visitado los siguientes templos: Kofuku-ji, Nigatsu-do y Sangatsu-do, Naramachi koshi-no-le, Todai-ji. Este último es el único en el que hay que pagar y en el que se puede ver el buda más grande de Japón, la verdad es que impresiona bastante porque está metido dentro del templo. Mide unos 20 metros, sin contar la flor de loto que mide unos 2,5 metros, sin duda la atracción del sitio. Después de eso hemos ido a visitar un parque que era gratuito y ha sido bien bonito, con sus estancias japonesas a lo largo del recorrido. De ahí nos hemos ido a comer, eran ya las 13:00. Hemos entrado en un sitio, al principio de la calle principal que te lleva de la estación al primer templo y nos ha sorprendido gratamente; primero porque en cada mesa teníamos una plancha en el centro donde te iban dejando la comida ya preparada para que se mantuviese caliente y te ibas sirviendo de ahí. Hemos pedido un rollito de noodles yaki soba, udon y un plato que Dani quería probar que ha resultado estar bastante rico, picaba un poco pero nada que no se pudiese soportar, era batu kimchi, según parece llevaba un tipo de col fermentada y el conjunto de carne y verdura tenía muy buen sabor. Al salir hemos visto un puesto donde hacían algo que parecía dulce, hemos cogido un par de bollitos, eran de color verde con un polvo por encima y la verdad que nos ha salido rana, primero porque la masa era tipo chicle y se masticaba un poco de aquella manera y segundo porque el relleno de dentro era dulce si, pero tenía una clase de judías que era bastante desagradable al paladar, pero... había que arriesgar y probarlo. Con las mimas hemos entrado a un super y nos hemos comprado un mochi para compensar el mal sabor de boca. Hemos vuelto al tren para continuar la visita, esta vez hemos parado en Inari para ver el templo sintoísta de Fushimi-Inari, y es una pasada. Es un templo que está lleno de toriis, pero que por más que lo cuentes y enseñes fotos uno no se lo imagina hasta que no lo vive. Hemos estado por lo menos hora y media haciendo todo el recorrido, y hemos sido de los pocos porque todo el mundo empieza con muchas ganas pero al llegar al segundo cruce la gente se da la vuelta y nosotros hemos subido al punto más alto de la montaña (el templo está en un entorno espectacular) y hemos visto todos los toriis que hemos podido. Al salir queríamos haberi ido al Tofuku-ji pero en la guía ponía que cerraban a las 16:00 y ya eran las 18:00 con lo que nos hemos vuelto a tokio (5 minutos en tren), hemos recogido las maletas y hemos venido en busca del apartamento. Es un barrio residencial muy muy tranquilo y nos ha costado encontrar algún sitio para cenar. Al final hemos optado por el primero que había de camino que tenía carne de caballo y hemos decidido probarlo. Hemos pedido un variado de 3 tipos de carne cruda, un plato de carne asada, tofu, que era natural y el sabor no tenía nada que ver al tofu sintético que nos venden en España. Y por último hemos pedido un plato de arroz con huevo para acompañar y la sorpresa ha sido cuando traen en una bandeja diferente platos, en un el arroz, en otro un huevo entero y luego una serie de encurtidos. Nos hemos entendido como hemos podido con el camarero y hemos tenído que mezclarlo todo para que se hiciese una masa y no estaba nada malo. De ahí hemos dado una vuelta para ver si veíamos más vida y hemos dado con una zona comercial (cerrada ya a las 21:00h) y en las calles aledañas todavía quedaban algunos bares y supermercados abiertos. Y con esto nos despedimos hasta mañana.

13 de septiembre de 2016

Japon día 2: Miyajima e Hiroshima

Hoy el madrugón ha merecido la pena. A las 5:30 estábamos saliendo por la puerta del hotel para poder ir a la estación de Shin-Osaka a coger el tren que nos llevaría primero a Miyajima. Hemos llegado al pueblo y allí hemos cogido un ferry también de JR que nos ha llevado a la isla y a las 9 ya estabamos visitando aquellos. Hemos visto un santuario que parecía grande pero después de llegar al templo de daisin se ha quedado pequeño. Me ha gustado mucho, con un montón de templos, budas y cosas curiosas, como los "monetes" del whatsapp en versión japonesa o los 500 budas que recorrían una hilera de escaleras que llevaban un gorro de un color según en la centena que estuviesen. Los templos olían fenomenal a incienso y los rituales que hacen ante los dioses son muy curiosos: primero tiran dinero en una caja de madera que tienen delante, se inclinan dos veces en señal de reverencia y dan una palmada en señal de llamada de atención y ya piden los deseos (o algo muy similar a esto). Después de pasar un buen tiempo en el templo hemos ido a picar algo porque habíamos desayunado tan temprano que ya había hambre. Hemos cogido un bollo de pan que tenía dentro dos ostras con curry. Aquí las ostras tienen un tamaño descomunal y en lugar de comerlas crudas como nosotros las suelen hacer a la plancha, que les da muy buen sabor. Tras reponer fuerzas hemos seguido con la ruta, hemos visto la pagoda y alguna cosa más y hemos ido a hacer fotos al torii que aparece en medio del mar cuando llegas pero según va bajando la marea queda descubierto y puedes caminar debajo. Como hemos terminado pronto de hacer la visita a la isla y todavía quedaba ir a Hiroshima y visitarlo hemos decidido adelantar la comida y coger el tren de vuelta. A las 12:30 estábamos comiendo okonomiyaki de marisco y de ostras. Es muy curioso verles como lo cocinas, al final viene a ser una especie de tortilla por un lado y un crepe fino por otro con un montón de relleno. El proceso era el siguiente: echaban en la plancha la masa de crepe y encima lechuga, lemongrass y jengibre. Por otro lado echaban los noodles ya cocidos para darles un toque de plancha. Le ponen un par de trozos finos de panceta y encima los noodles. A continuación echan un huevo y lo remueven para hacer la tortilla. Lo ponen en el otro lado y todo junto lo pasan al plato. Encima lo riegan con una salsa que usan en casi todo que aún no hemos adivinado de qué es y encima de todo eso lo que hayas pedido, en nuestro caso el marisco y las ostras. 
A las 14:00 ya estábamos en Hiroshima y hemos ido primero a ver un castillo y después nos hemos dirigido a la zona donde tuvo lugar la bomba atómica, la verdad que impacta ver cómo quedó el edificio después de aquello y que no se desplomase aquello cayendo a tan solo 160mts al lado. Eran ya las 16:00 cuando hemos pensado que lo mejor era volver para que no se nos hiciese muy tarde y nos ha tocado andar otros 3 km hasta el tren. Al llegar allí hemos tenido que esperar media hora hasta que llegase el tren con lo que hemos tardado 2 horas en llegar al hotel. Después de una ducha hemos bajado a cenar por nuestra zona (Shin-sekai) y hemos terminado cenando un combo de tempura que estaba bien rico también, con productos diferentes ayer. Al salir nos hemos dado cuenta que la gran mayoría de los sitios eran de tempura, algo curioso. Hoy a dormir temprano que llevamos dos días muy duros y hay que recuperarse un poco.
 

12 de septiembre de 2016

Japon dia 1: Osaka

Salimos el domingo bien temprano de casa, sin apenas haber dormido, por un lado intencionado para dormir mejor en el avión. El primer trayecto fue a Amsterdam que nos lo pasamos durmiendo. Después de deambular 4 horas por el aeropuerto decidimos comer algo antes de subir al siguiente avión. La compañía KLM, y el viaje fue bastante bien pero como eran 11 horas sin apenas moverse de postura, en las 3 últimas ya no sabíamos ni como ponernos. Eso si, pude ver dos pelis (Alicia a través del espejo y La habitación) y más de una serie. Por fin aterrizamos en Osaka, en el aeropuerto de Kansai. Eran ya las 9 del lunes y teníamos que coger un tren para llegar al hotel. Con el vale para el Japan Rail Pass que teníamos tuvimos que ir a activarlo a una oficina y a partir de ahí, 14 días para usarlo, tarifa plana para casi todos los trenes. Por fin cogimos el tren y en una hora estábamos en la ciudad. Al salir vino el "problema" porque cogimos la primera salida que vimos sin saber muy bien si era o no era y por supuesto no era la adecuada y nos tocó caminar con las maletas algo más de la cuenta. Había que situarse y localizar el hotel y eso nos llevó 5 minutos, luego ya nos movíamos por la ciudad con el gps que daba gusto. Dejamos las maletas en el hotel ya que no nos hacían el check in hasta las 16:00 y nos fuimos a ver los lugares más importantes de la ciudad: estuvimos en el barrio de Den Den Town, Dotombori, y de camino allí pasamos por otro donde nos quedamos fascinados con un mercado de puestos de pescado sobre todo, que vendían comida que preparaban con los productos que tenían a la venta, más fresco imposible. Tentados a comer algo nos resistimos hasta la hora de la comida y tras ver muchos de los restaurantes de Dotombori y los platos que nos ofrecían decidimos comer ramen. Aquí lo bueno es que todos los restaurantes tienen en la puerta o bien fotos de los platos que sirven o los platos hechos en plástico. Otra cosa curiosa es que en algunos de ellos tienes que comprar en una máquina expendedora los platos que quieras y luego entras y te sirven dentro. Muchos de ellos simplemente tienen una barra con taburetes y la cocina vista a lo largo de toda ella, me encanta este concepto.

Después de comer y después de dar otro paseo por la ciudad hemos ido a hacer el check in, y a descansar un rato antes de salir a cenar porque nuestro cuerpo lo pedía a gritos. Y por cierto, daban lluvia hoy y hemos pasado un calor... aquí hay mucha humedad, volvemos a revivir un poco lo que vivimos en la India, aunque es más llevadero por la temperatura.
Al final hemos salido a cenar y hemos cogido un metro hasta Namba para ir directos a los restaurantes. Primero queríamos probar los takoyaki, un plato callejero típico de Osaka, es una masa que tiene en el centro pulpitos, vienen en porciones de 8 y te lo sirven con una salsa. La verdad es que me ha defraudado un poco y no me ha gustado demasiado, la masa no era lo que esperaba y la textura en boca no era muy agradable. Después de la experiencia hemos dado una vuelta por la zona, que tenía mucho ambiente y estaba llena de luces por todos lados. Hasta hemos asistido a un espectáculo callejero de unas adolescentes que parecían ser ídolos, sobre todo de los hombres mayores, cosa que me ha parecido un poco desagradable. Cuando hemos tenido suficiente nos hemos ido a buscar un sitio para cenar y hemos optado por tempura, en un sitio donde todo estaba muy bueno y la tempura parecía que la habían hecho con el aceite muy limpio. Hemos pedido tempura de verduras, pescado y queso, acompañado de arroz y sopa de miso. Un dato importante es que aunque algunos restaurantes abren 24 horas, muchos de ellos sirven hasta las 22:00 con lo que hoy hemos apurado mucho y a partir de ahora habrá que hacerse al horario japonés.    Al salir nos hemos ido directos al hotel, que para ser el primer día hemos terminado tarde y cansados.

Japón día 8: Tokio


Pues ya estamos en Tokio, una ciudad que nada tiene que ver con lo que hemos visto hasta ahora. Esto está lleno de luces, de gente de todos los estilos y de restaurantes de lo más variopinto. Por la noche es una auténtica locura de luces y sonido. Hoy cuando nos hemos levantado hemos ido andando directamente, porque más o menos todo estaba relativamente cerca. Hemos empezado por subir al mirador de un edificio del gobierno, y bueno, como el tiempo està lluvioso, con tanta nube se podía disfrutar muy poco de las vistas. Al bajar nos hemos ido caminando hasta el parque yoyogi, supuestamente ahí se reúnen las lolitas y rockabillies de la zona los fines de semana. Nosotros hemos entrado a ver el santuario que había pero claro, viniendo de Kioto se ha quedado corto. Lo bueno ha sido que hemos presenciado una boda japonesa, y todo el mundo que estábamos allí haciéndoles fotos mientras pasaban, no sé cómo se habrán sentido los novios pero al menos sonreían al pasar. Después hemos continuado el camino y hemos entrado en Takeshita Dori, una calle peatonal plagada de tiendas de ropa punk y de ese estilo, me ha encantado. Y además en la misma calle no sé la de puestos que podía haber de crepes con diferentes rellenos, una locura. De ahí hemos continuado a Cat street, una calle empedrada muy bonita y en la que a ambos lados había tiendas de marca, era otro rollo más tranquilo. Como ya se estaba haciendo hora de comer hemos ido cerca de Shibuya a comer a Ichiran, un sitio de ramen que le había recomendado a Dani un japonés que trabaja cerca de su curro. La experiencia ha sido increíble, tras esperar un ratito de cola hemos pasado por una máquina donde hemos elegido la comida con sus acompañantes y postre incluido. Después nos han dado un papel para rellenar donde nos preguntaban el punto de sabor del caldo, la dureza de los noodles, la cantidad de aceite, si queriamos ajo y cuanto, picante y en qué grado y si queríamos cebolla o no, lo que me ha parecido fantástico. Después nos han pasado a una sala con asientos a ambos lados separados individualmente por unos biombos. Si eramos varios las maderas se doblaban y hacías hueco. Enfrente te servían pero lo único que veías del camarero eran sus manos y poco más. Nos han puesto el plato de ramen y nos dan dejado un platito que ponía el nombre del postre (Tofu con té) y cuando hemos terminado el plato tenías q tocar el timbre y se llevaban el platito para traerte tu plato, curioso todo. De ahí ya hemos salido y como antes de entrar a comer me había fijado que estaba Forever21 no he podido resistirme aunque las compras las haremos en otro momento. De ahí hemos ido al cruce de Shibuya, si bien al principio no me ha parecido tan alucinante como pensaba es verdad que cuando cruzas hacia el lado de la estación, se viene una marabunta de gente y ahí si que ha sido una pasada. Después hemos entrado a la estación para hacer una foto desde arriba y por último un video desde abajo.
Hemos callejeado y caminado por toda la zona bastante rato y entrado en varias tiendas, entre ellas Uniqlo. De ahí nos hemos vuelto al apartamento en JR y a las 18:00 hemos salido a dar una vuelta por nuestra zona de Shinjuku y hemos terminado cenando toriyaki de pollo de diferentes partes del cuerpo con un aperitivo que llaman otoshi que lleva lechuga, algas, sésamo y una salsa x encima muy rica. De camino al apartamento como llovía y yo estaba ya tiritando hemos ido directos sin parar mucho.

4 de septiembre de 2015

India - Día 18 Delhi y vuelta a casa

Hoy es el último día en India, esta madrugada volamos  de vuelta a España pero antes hemos cogido un avión a Delhi. Teníamos una hora en taxi hasta llegar al aeropuerto y el conductor era tan malo que he llegado mareada y no me he recuperado hasta llegar a Delhi. El avión ha llegado con retraso y como hasta las 2 de la mañana no podíamos hacer el check in hemos dejado las maletas en unas taquillas que tienen en la línea de metro que va al aeropuerto y nos hemos ido a Delhi para dar una vuelta, hacer las últimas compras y buscar un sitio para cenar. Hemos ido a Krishna, en Main Baazar, que lo vimos el otro día y no tenía mala pinta. Hemos pedido mutter panner y chicken saga masala y estaban buenos. Después hemos continuado hasta Connaught Place para rematar el día e intentar gastar el dinero que nos quedaba y ya hemos cogido el tren de vuelta al aeropuerto. Hemos hecho el check in bastante pronto pero hemos tardado en entrar al duty free porque aparte del chequeo de seguridad tenías que pasar por unos mostradores de inmigración. Y ahí hemos estado sin poder dormir y eso que el aeropuerto de Delhi es un aeropuerto silencioso, lo que quiere decir que no anuncian los vuelos por megafonía. El vuelo ha ido bien, durmiendo casi todo el tiempo, no me he enterado ni cuando hemos despegado. Ahora estamos en Doha esperando a coger el avión destino Madrid. Se acabó el viaje a la India.

2 de septiembre de 2015

India - Día 17 Goa

Último día en Goa, el viaje está llegando a su fin. Hoy, después de desayunar nos hemos ido a la playa de Anjuna, la misma del primer día. No teníamos muchas opciones y no sabíamos si había algo abierto porque hoy hay huelga en todo el país. Es cierto que había muchas tiendas cerradas pero alguna otra estaba abierta. Hemos recorrido toda la playa para ver si Curlies estaba abierto y en el paseo nos hemos empapado varias veces pues la marea seguía muy alta y en algunas zonas daba directamente en las rocas o escaleras al principio de la arena. El restaurante estaba abierto y como no había intención de bañarse con esa marea y ya eran las 12 hemos optado por tomar el vermú directamente mientras mirábamos el mar revuelto. Cuando ha llegado la hora de comer hemos pedido unos noodles y me he atrevido con un zumo de limón y hierbabuena, apuntado queda para prepararlo cuando vuelva. A las 15:00 nos hemos vuelto tranquilamente por la carretera hasta llegar al hotel donde hemos optado por descansar un rato hasta que se fuese el sol un poco para darnos un baño en la pisci, otra vez para nosotros solos. Después nos hemos tomado algo en el bar del hotel para no perder las buenas costumbres y ya nos hemos ido a cambiar para cenar en eatopia, qué rico todo, hemos pedido pollo al tandoori con una salsa dulce y paneer tikka masala. Los panes estaban también muy buenos. Así después de cenar fenomenal nos hemos venido a tomar unos cócteles y terminar la noche. Mañana volvemos a Delhi para luego enganchar el avión de madrugada por lo que nos tocará dormir un rato en el aeropuerto como hacíamos en otros tiempos.

1 de septiembre de 2015

India - Día 16 Goa

  • Hoy teníamos pensado tener un día tranquilo y al final no hemos parado. Cuando hemos terminado de desayunar y nos hemos puesto el bañador hemos ido en busca de un taxi que nos llevase a Baga y al final hemos terminado alquilando una moto, Oh my God!!! En Goa la gente no pita tanto y no hay tanto tráfico, por eso quizá he accedido. Aunque también porque antes de venir ya había visto que era un sitio propicio para alquilar motos. He pasado un poco de miedo al principio pero hemos ido muy despacito y me he sentido cómoda casi todo el rato. Al llegar a la playa hemos ido a una zona donde habia chiringuitos y hamacas con sombrillas, perfecto para nosotros. Las hamacas eran gratis y lo único que teníamos que hacer era consumir. Todo iba bien, nos hemos dado un baño y la gente nos miraba, imagino que porque eramos extranjeros, blanquitos y llevamos tan solo bikini y bañador. Todos, absolutamente todos se bañaban con camiseta y ellas con los sarees. Hemos seguido disfrutando hasta que Dani ha decidido darse otro baño, entonces le ha pillado un grupito para que se hiciera una foto con ellos. Ha continuado su baño y al salir le han pedido una foto con los dos, error!!! Yo he ido a hacerme la foto y cada uno de ellos quería hacerse una foto por separado, pero lo peor ha sido cuando han empezado a venir más y más chicos y todos querían una foto con nosotros, me he sentido como las famosas, solo me faltaba firmar autógrafos. Hasta que ha venido una chica a aconsejarnos que si queremos estar tranquilos no era la mejor playa porque los indios quieren hacerse fotos siempre y es un no parar. Así que después de un par de consumiciones nos hemos ido para buscar un sitio para comer en Baga. Hemos optado por Lime Light y mientras esperábamos hemos estado jugando al jenga, un juego con una torre de maderas donde tenías que ir quitando piezas y ponerlas en la parte de arriba sin que se cayesen, he ganado las 2 veces. La comida estaba muy rica, y el naan también. Hemos pedido paneer y pollo con diferentes salsas. Después hemos cogido la moto para volver al hotel y dar la ropa para que nos la lavasen pero resulta que mañana hay huelga y no va a poder ser, así que nos hemos ido porque quería ir a algunas tiendas a mirar. Pero antes me he atrevido a coger la moto y he conseguido poner los pies arriba, ha sido divertido porque he salido ilesa. Quién me iba a decir que la primera vez que conducía una moto iba a ser aquí, en este "messy country". Las compras han ido muy bien, hemos encontrado 4 tiendas y al final hemos comprado en 3 de ellas. Creo que he conseguido buenos precios por lo que me voy contenta. Y en otra tienda más adelante  que he conseguido 2 camisetas por 6€ el hombre me ha dicho que se me daba bien regatear, como dicen muchos aquí: "español likes bueno, bonito, barato", así que ese era mi objetivo. Hemos ido también al supermercado y he comprado algunos productos cosméticos muy baratos que espero me gusten porque he leído buenas críticas sobre ellos. Para terminar la tarde hemos estado en la piscina, era una pasada tenerla para nosotros solos, sin nadie que nos incordiase. Después de una ducha nos hemos ido a cenar pero antes hemos vuelto al super porque se nos había olvidado comprar especias. Hoy hemos cenado en Dhum Biryani, era un sitio de kebabs pero no son los kebabs que conocemos allí, son brochetas de muchos tipos y hemos optado por paneer y cordero. Te ponían la carne o el queso en el plato sin el palo de la brocheta y venía acompañado de naan, arroz, coleslaw, patatas fritas y una salsa, estaban buenísimos, especialmente el de cordero que estaba muy especiado. Hemos vuelto al hotel y como está tan oscuro hemos podido ver luciérnagas, qué pasada. En el hotel nos hemos tomado algo mientras hablábamos con Shagui, uno de los camareros que ha sido muy simpático con nosotros y no parábamos de hablar de muchas cosas. Cuando hemos cogido confianza y en vista de ser los únicos en el bar le hemos pedido si nos podía poner algo de rock. Mañana último día en Goa, se estaba acabando el viaje.

31 de agosto de 2015

India - Día 15 Goa

Nos hemos levantado temprano para que nos diese tiempo a desayunar y terminar de preparar las maletas. Luego hemos cogido un tuc tuc para que nos dejase en la estación del metro express que te lleva al aeropuerto. Aquí, en el metro, y da igual la linea que cojas, te hacen pasar los bolsos, mochilas y maletas por un escáner. En el metro, hemos querido coger el ticket en las maquinas expendedoras y casi se nos cuela uno, es algo muy típico aquí y de lo que no he hablado y que me pone mala tan mala leche, xo como todos lo hacen no pasa nada. El caso es que el personal que estaba para ayudar lo ha visto y nos ha ayudado primero. Menos mal porque ya le iba a decir algo. A estas alturas del viaje ya me da igual si me miran mal, total, ya me han mirado bastante, por un poco más no me importa. Hemos continuado y no hemos tardado mucho en llegar asi que hemos el check in nada más llegar y hemos estado viendo tienda y tomando algo mientras daba la hora. Al pasar el acceso de seguridad también ha venido un hombre mayor mientras había una fila definida y se ha puesto delante pero dani ha sabido deshacerse de él. El vuelo habría ido bien sino fuese por la panda que venía, en general menos las 3 ó 4 parejas de extranjeros, el resto no sabían comportarse y al aterrizar hemos estado un rato esperando hasta poder pasar una vía y llegar a la terminal; las pobres azafatas han tenido una santa paciencia porque han tenido que decir 6 veces por el microfóno que se sentaran hasta que las luces se apagaran. Y daba igual la edad, nadie respetaba, unos hablando por móvil, otros intentando ir al baño, y yo de los nervios deseando librarme de todos ellos. El azafato nos miraba y nos ha dicho con resignación "y qué puedo hacer yo ante esto" una auténtica vergüenza.
La aventura ha continuado pues el taxista que nos ha recogido conducía fatal y teníamos una hora de camino pero hemos llegado sin incidentes reseñables. El hotel no tiene mala pinta pero tampoco buena. Spazio Leisure se llama, creo que somos los únicos, o lo parece, veremos en el desayuno si hay alguien más. Nos hemos ido a ver la playa porque ya teníamos curiosidad y después de 10 minutos hemos llegado, y en el camino todo el mundo llamándote para ver su tienda. Esto es un poco triste porque al no ser temporada no hay demasiado abierto pero es lo que hay. La playa tampoco tiene nada que destacar, tiene muchas rocas y la arena está supermojada, y el terreno está en cuesta, así que hemos ido andando un poco más y parece que al final estaba mejor y encima había un chiringuito que estaba muy animado así que los hemos quedado tomando algo. En la mesa de al lado se ha puesto un chico, Sadí, que se ha puesto ha hablar con nosotros y parecía bastante majo, y nos hemos estado riendo mucho con él. También se ha puesto a hablarnos un hombre de Liverpool y el caso es que mientras veíamos atardecer se nos ha hecho de noche. Eran las 7:30 y hemos decidido volver porque no había luz y yo no lo veía muy claro. Hemos ido un rato por la playa y de repente nos han parado dos, y uno de ellos resultaba ser el taxista que nos ha dicho que no fuésemos por la playa y que era mejor seguir la carretera. Lo único que ha dicho que llevaramos un palo porque había perros en el camino, lo cual no me ha tranquilizado nada. El caso es que vaya caminito de vuelta, no se veía absolutamente nada y a mi se estaba haciendo eterno. Han salido perros de varios sitios y vaya sustos pero no ha psado nada, por suerte. Al final y tras 15 minutos hemos salido a la calle principal, así que en vista de la situación hemos preferido cenar antes de llegar y ya tranquilamente en el hotel tomarnos algo sin preocupaciones.

30 de agosto de 2015

India - Día 14 Delhi

Hoy hemos pasado todo el día visitando sitios en Delhi. Hemos madrugado bastante y lo primero que hemos hecho ha sido coger el metro para ir a la visita más lejana, el templo del loto. Vaya lugar más impresionante, primero el templo por su forma en forma de flor característica de los budistas que significa pureza del cuerpo y del alma. Después por lo que te encuentras dentro, no hay nada, solo un montón de bancos y lo único que te dicen a la entrada que es un sitio de relax, de rezo o de meditación para todo el mundo, no importa la religión que tenga. Así que hemos entrado a disfrutar del silencio, impresionante por dentro también. El templo está rodeado por unas piscinas de agua y zonas ajardinadas y entrar al recinto y al templo es gratuito. Una vez fuera hemos vuelto a coger el metro para ir a ver la tumba de Hamayun, un emperador de la India cuya viuda mandó construir el edificio mogol donde está enterrado, es de los primeros de ese estilo aquí y en el que luego se basó el Taj Mahal. Es un edificio muy bien conservado y a mi me ha gustado bastante, no me lo esperaba tan bonito ni mucho menos. Tras esto hemos cogido un tuc tuc para que nos llevase a Connaught Place, una zona en la que queríamos comer. Allí no sabíamos muy bien donde ir y un chico que pasaba nos ha aconsejado Rajdhani. La verdad es que ha sido curioso porque solo tienes una opción Tali, entonces, una vez que te sientas te ponen dos bandejas con los cuencos y un par de vasos y empiezan a venir camareros a rellenarte cada uno de los cuencos. En total habría como 15 cosas diferentes y no sabías ni por donde empezar ni por donde terminar. Cuando ya nos han visto que íbamos terminando han venido a rellenarnos el último cuenco con un líquido que sabía a lecher merengada y nos han puesto un par de dulces más. Por 1000INR hemos comido los dos y merecía la pena vernos enfrascados en todo ese ir y venir de camareros donde cada uno te decía lo que te estaba echando y no hemos entendido ni la mitad, menos mal que la mayoría los conocíamos de haber ido probando en todos estos días. Creo que no tengo que comentar que todos y cada uno de los cuencos picaban, se daba por hecho. De ahí hemos vuelto a coger el metro e íbamos andando al museo de Indira Gandhi y un chico nos la ha vuelto a liar... es que vamos de buenas y nada, vamos de malas y tampoco, aquí no te puedes fiar de nadie porque no sabes si te están tomando el pelo o si de verdad te quieren ayudar. Nos ha contado un rollo y cuando nos ha preguntado donde íbamos y le hemos dicho al museo nos dice que no está por ahí, que está en la otra dirección, que cojamos un tuc tuc y que luego si queremos ir de compras, había una zona por Connaught Place a muy buen precio. El chico se ha ido y hemos dicho, que majo. Hemos cogido un tuc tuc cerrando un precio para que nos llevase al museo, nos esperase y luego nos llevase al bazar. Cuando vemos que justo va en la dirección que íbamos nosotros y para a los 30 segundos y nos dice, este es el museo... obviamente hemos entrado riéndonos porque ya nos la habían liado. El caso es que le hemos dicho al del tuc tuc que nos llevase a ver la Indian Gate que era más bonita o al menos estaba mejor cuidada que la de Mumbai y de ahí le hemos dicho que al hotel, que ya no queríamos ir al bazar. Esto nos pasa por ser buenas personas y pensar que la gente es como nosotros y a veces quieren ayudar sin pedir nada a cambio. Una vez en el hotel nos hemos relajado bastante y hemos pasado un buen rato hasta que han pasado las horas de más calor porque el sol es muy molesto y a estas alturas del viaje ya no tenemos cuerpo para aguantar más de nada... Hemos ido a cenar a Connaught Place pensando que ibamos a encontrar algo decente pero resulta que es una zona pija de tiendas de marca y todos los restaurantes que veíamos o tenían reservado el derecho de admisión, which means, muy muy caro, o eran simplemente caros. Así que hemos visto uno que se llama Nando's que tenía pinta de ser como el New York Burger de Madrid, pero donde estén las hamburguesas de este que se quiten las de Nando's. Como aquí casi todos los animales son sagrados (que sepamos por ahora elefante, vaca, cobra, mono, cerdo) hemos llegado a la conclusión que sólo comen pollo, así que hemos pedido dos hamburguesas de pollo diferentes y lo más que hacían era meter un trozo de pechuga de pollo dentro con lechuga y tomate y una salsa. Lo hemos acompañado de hummus que si que estaba bueno y todo eso con agua y 2 cervezas, 2000INR (30€). Suficiente por hoy, tuc tuc y para el hotel que mañana tenemos vuelo a Goa.



29 de agosto de 2015

India - Día 13 - Delhi

Hoy tocaba madrugar para ir al aeropuerto, ya tocaba despedirse de esta ciudad tan mística y que no sabría decir por qué pero me ha gustado mucho. No tenía los mejores monumentos, era ruidosa y caótica tanto o más que las demás pero me llevo un grato recuerdo de ella, y tengo que decir, que me atreví a tocar el agua del Ganges y "santiguarme", como dicen aquí ya soy algo más "holy". Ponemos rumbo a Delhi y habíamos quedado con Diamond en que a las 9 nos llevaría para allá. La idea de quedar tan pronto era por dos motivos: 1) no queríamos que nos pillase otro atasco como cuando vinimos y en caso de que lo hubiera llegar con tiempo más que de sobra y 2) que hoy era el día de los hermanos en Varanasi y con la fiesta no sabíamos lo que podía liarse en las calles. Hemos llegado bastante bien, no hemos pillado casi nada de tráfico y el check in ha ido bien. Esta vez volábamos con Jet Airways. Es curioso pero en estos aeropuertos pequeños, cuando está todo el mundo en la puerta de embarque y ven que no falta nadie salen antes de la hora, con lo que nos favorece bastante para llegar antes a las distintas ciudades. Al llegar a Delhi nos estaba esperando el conductor que nos había mandado el hotel City Star, que era un servicio gratuito que ofrecía el propio hotel. Cuando hemos hecho el check in nos han sentado en la entrada y nos han dado un zumo de mango y una botellita de agua. Y después de esto, antes de subir a la habitación nos ha dicho el chico de recepción que por gentileza del hotel nos habían subido de categoría sin coste adicional y nosotros encantados, claro. El hotel tenía muy buena pinta nada más entrar así que la habitación tenía que ser igual y así ha sido, junto con el Seven Hills Tower son por ahora los 2 mejores hoteles que hemos probado en India. Nos han dejado un bowl con fruta, unos snacks y unas galletas y antes de irnos a visitar han venido para darnos unas pastas a cada una de las habitaciones. Como habíamos comido en el avión nos hemos ido directamente a ver cosas y hemos tirado hacía el mausoleo de Gandhi. La verdad es que está en un parque enormemente grande y muy bien cuidado, raro para todo lo que estamos viendo en este viaje. Tengo que decir que había leído tantas cosas malas de Delhi que me esperaba algo parecido a Mumbai y recomiendo entrar por Delhi antes que por Mumbai, el choque por esta última es bestial comparado con Delhi. Delhi tiene avenidas más grandes y están en muchas mejores condiciones que en Delhi y luego los puestos y hoteles tienen mejor pinta, es una percepción subjetiva pero si me preguntan, prefiero Delhi, aunque si vienese de nuevo pasaría de largo de ambas. Después del mausoleo hemos ido andando un buen rato para ver la mezquita de Jama Masjid y hemos tenido un encontronazo con los de la puerta. Primero que teníamos que quitarnos los zapatos y dejarlos a un tipo que los cuidaba y como ya estamos hartos de que nos pidan dinero por todo hemos decidido llevarlos en la mano. El mismo hombre nos dice que nos hace de guía, como le decimos que no, me dice que no voy adecuada y que me quiere dar una túnica y cobrarme 300INR por cada persona. Le digo que llevo un pañuelo y que me tapo pero no le convence y no nos deja entrar. Nos damos la vuelta porque no íbamos a pagar cuando nadie pagaba. Salen unos chicos y nos dicen que entremos que es gratis. Lo volvemos a intentar y nos vuelven a parar y ahora nos dicen que las 300INR son por la cámara y móviles y le digo que no, que todo el mundo está pasando con móviles y no veo que les estén cobrando a nadie y le insinuo que me lo está pidiendo sólo por ser turista. Así que nos hemos dado la vuelta y no hemos entrado, no sé si merecía la pena pero no me gusta que me tomen el pelo sólo porque somos de fuera, en ningún país he visto cosa igual. Tras este incidente nos hemos ido a ver el fuerte por fuera, ya que hemos llegado a la hora de cierre. La verdad es que no teníamos pensado entrar ya que habíamos entrado en varios fuertes de otras ciudades y salvo el de Agra, ninguno merecía la pena y este habíamos leído en la guía que ya no era lo que había sido así que hemos ido por Chandi Chowk viendo todas las tiendas que había a nuestro paso, sin pararnos, claro está. En medio hemos visto el Mc Donald's, y aunque no soy partidiaria de comerlas en España y menos cuando salgo a ningún país, esta vez había sido cosa mía ya que quería saber que hamburguesas tenían pues aquí la vaca no se come. Y estaba casi segura que iban a ser picantes. Así que hemos entrado y las hamburguesas eran de pollo y de paneer, la mía era masala chicken y la de Dani Mc Spicy Paneer, ambas picaban, así que estaba en lo cierto y ha sido supercurioso verlo. De ahí hemos continuado y mientras se nos iba haciendo de noche íbamos viendo calles y calles llenas de gente, la mayoría cerrando las tiendas y muchos de ellos preparados para dormir fuera. Tras mucho mucho andar hemos llegado al hotel, nos hemos dado una ducha y hemos salido a cenar, esta vez el restaurante estaba en Main Bazaar, una calle con un montón de puestos de ropa la gran mayoría. El sitio elegido ha sido Tadka y hemos pedido un paneer que no habíamos probado aún y un plato de coliflor que nos han recomendado y que estaba muy bueno. Hasta el pan estaba buenísimo pero era tanta cantidad de todo que no hemos podido terminarlo. Eso y un par de tés nos ha salido por 700INR, propina incluida. Y como ya era tarde nos hemos vuelto al hotel dando un paseo tranquilo. 


 

28 de agosto de 2015

India - Día 12 Varanasi

Hoy el día ha sido muy largo y hay muchas cosas que contar. Nos hemos levantado a las 4:30 y no, no hemos puesto las calles como en España, parece ser que en Varanasi la gente empieza a ir a los ghats a hacer sus rituales de baño y limpieza desde las 4 de la mañana. Habíamos quedado con Sonu, el dueño de la pensión a las 5 para que nos enseñara de cerca el ghat más importante donde la gente va a lavarse, por ejemplo. Pero primero había que para a tomarse un té chai antes de empezar. Sonu tiene varios de los botes que hay en  ese ghat del río Ganges y nos hemos montado en ellos para verlo desde el otro lado. Este río se considera "holy", como dicen ellos o Sagrado para los demás, la fe que demuestran tener cuando cuentan todas esas historias sobre sus dioses hace que de verdad te creas que ese agua tiene algo bueno y que todos deberíamos querer ir a morir allí... (o al menos los hinduistas) Es una pena que no hayamos podido ver los ghat en su máximo explendor pero con la lluvia el agua subió demasiado y aunque ha ido bajando en estos dos días, no ha sido suficiente para ver la longitud de cada uno. Algunos vienen a ducharse todos los días a primera hora mientras dicen sus mantras y después de esto hacen sus rezos y ofrendas a su dios. Otros vienen de diferentes zonas sólo por bañarse en este agua y saber que cuando mueran serán seres sagrados, eso es lo único que les importa. Se bañan con ropa, meten la cabeza debajo del agua, beben agua, la escupen... un montón de rituales. Después de estar más de una hora mirando a aquella gente cómo se bañaba en el río sin importarles la contaminación que pueda tener el agua y lo sucio que está ahora por todas estas lluvias que han removido todo te das cuenta que verdaderamente hay algo muy fuerte que les mueve a ello, no hay explicación más allá de esa fe. Hemos visto amanecer desde las barcas y la verdad que el panorama de enfrente era muy bonito, con toda ese misticismo que representaba aquello. Después nos hemos ido a la pensión para tumbarnos hasta poder desayunar pero en vista de que seguíamos sin tener luz (se había ido por la noche y no tenía pinta de volver) nos hemos ido a buscar el ghat de marnikarnika donde se hacen las cremaciones. Como todo, nos ha cogido un chico un poco antes y de repente en una calle nos ha dicho que por ahí solo pasaban las familias, así que nos ha desviado y aquí venía lo de siempre, soltar pasta por todo. Si queríamos ver las cremaciones, un hombre nos subía a un edificio desde el que nos explicaba todo el proceso y solamente nos pedía una donación al final para la compra de la madera con la que queman a los muertos. Nos ha sonado a tongo pero qué íbamos a hacer si no teníamos opciones. La explicación ha estado francamente bien, aunque claro está siguen con la creencia de sus dioses. El fuego que usan de inicio es que tiene unas brasas que dicen que es del cuerpo de Shiva y que nunca se ha apagado en todos los años. La madera también es de un árbol sagrado que arde en cualquier supuesto, así que si está mojada no hay problema porque arderá sin problemas. Una de las razones por la que puede estar contaminado este río, entre otras, es que nos han contado que las mujeres embarazadas, niños, leprosos y no sé si me dejo a alguien no les incineran si no que los atan a una piedra con una cuerda y los llevan en un bote al centro y los lanzan, asombroso. También nos ha parecido curioso que en las cremaciones no dejan que vayan mujeres porque no quieren que lloren delante del muerto porque significaría no dejarle libre y eso generaría que se convirtiese en espíritu. Tampoco las dejan estar presentes por si son sus maridos los que mueren y no tengan la tentación de tirarse con ellos. La verdad es que es muy curioso pero entra dentro del morbo y me parece que dejar entrar a los turistas mientras los familiares están asimilando la falta de esa persona no está muy bien, pero como siempre la policía es la primera que lo consiente. El caso es que tras esto nos hemos ido a seguir deambulando por las calles del mercado y hemos llegado a Gyanpati Guesthouse para desayunar, ha estado muy rico, tortillas con queso y una jarra de café. Después hemos continuado un poco más para ir a ver algún templo más y hemos dado con el tibetano, réplica del que tienen en Nepal. Cómo la mañana seguía cundiendo nos hemos ido a Sarnath en un tuc tuc y hemos conocido a Diamond, nuestro conductor que amablemente nos ha llevado por esas calles del demonio, nos ha dejado 2 horas para ver todos los templos y nos ha llevado de vuelta. En Sarnath es donde Buda dio su primer sermón y por eso tienen una estatua tan gigante en el templo budista. Había un parque muy bonito donde se entraban a los jardindes budistas donde antiguamente había stupas y ahora solo quedaban restos. 
Una vez de vuelta ya era hora de comer y hemos probado em el restaurante Aroma, el nan especial de la casa llevaba mermelada, frutos secos y algo de piña. El resto de cosas no estaban mal pero tampoco estaban superricas como en otros sitios. Nos hemos ido al hotel a dejar las cosas e irnos a mirar alguna que otra tienda de nuevo. Parece que nos pasamos el día comprando pero no es así. Sólo le hemos comprado al chico que vende enfrente de la pensión que habla en español y nos deja todo a muy buen precio. El caso es que se nos ha hecho un poco tarde y hemos ido al Ganges porque queriamos meter las manos y tener un acto de fe, así que ahora somos un poco más sagrados. De ahí hemos subido a una azotea por 200INR para poder ver por fin la ceremonia de la puja, que no consiste en otra cosa nad más que ir ofreciéndole productos a la madre Ganga e ir diciendo los mantras. Son 5 chicos vestidos con un traje muy festivo y sobre unas tablas de madera hacen todo el ritual que dura una hora. Hemos salido de ahí y nos hemos ido a Shree Café, que nos gustó tanto que teníamos que seguir. Hemos pedido poquito porque teníamos idea de coger un lassi de camino pero al final no hemos podido ir. Y ya mañana nos vamos a Delhi, a ver que nos depara esta enorme ciudad.

27 de agosto de 2015

India - Día 11 Varanasi

Hoy nos hemos levantado a las 8 tras una noche larga para alguno por el calor que hacía en la habitación, no teníamos aire acondicionado contratado, error!!! Hemos ido a desayunar al mismo restaurante que cenamos ayer y nos hemos pedido unas tortitas de limón y de plátano. Es curioso porque la de limón simplemente te traen la tortita y tu tienes que exprimir el limón encima. A mi me ha parecido deliciosa. Hoy tocaba caminar porque teníamos que ir hasta la universidad que estaba a unos 3km y en medio teníamos que visitar algunos templos. En total han sido 3 de los cuales solo me acuerdo del último, el de los monos. Ha sido muy curioso entrar y ver como los monos nos hacían un pasillo, había grandes y pequeños. La pena es que no te dejan hacer fotos en ningún templo por dentro. Nos hemos descalzado como es costumbre y hemos dado una vuelta alrededor, no es muy grande con lo que en dos minutos estás fuera. Otro de los templos tenía una especie de animación con muñecos y era muy verbenera. Y el otro ha estado simpático porque hemos visto un templo todo rojo y hemos entrado pensando que era el de los monos. Al dar la vuelta nos hemos encontrado un hombre que nos ha dicho que nos acercarámos y digamos que nos ha bendecido, nos ha puesto un bindi en la frente, luego te daba unos toques con una especie de pluma larga (un día de estos vamos a coger piojos) y te ataba un cordón negro al cuello, claro está que había que echarle un donativo en la caja que tenía al lado. Al salir nos ha parado una familia para hacerse una foto el que creemos que era el padre y llevaba un niño pequeño. El caso es que al final me han dado al niño para que lo sujetase y me hiciese la foto yo sola con él, a mi me sigue pareciendo superextraño todo. Entretanto, otro hombre ha salido de un santuario y de manera parecida nos ha vuelto a bendecir, esta vez con un pegote de polvos blancos y una pulsera con los colores de la bandera de españa. Lo único que al final creo que ha terminado maldiciendo porque solo me quedaban 10 rupias y nos pedía más, pero he intentado poner cara de pena como hacen algunos y decir, es que no tengo cambio para darle más, y nos hemos ido. Después de salir de todo esto hemos llegado al campus, no hay mucho que destacar, un conjunto de edificios, cada una de una carrerar y cada edficio era de un tipo con una cúpula diferente. Ya eran las 12 cuando hemos decidido salir de allí e intentar coger un tuc tuc para ir al fuerte y que nos diese tiempo a comer. Vaya caminito por el que nos ha metido, lleno de barro, charcos, vaivenes, hasta se ha metido en dirección contraria adrede para pasar a su carril... toda una aventura de nuevo. Hemos llegado sanos y salvos pero el viaje ha sido en balde porque el fuerte no merece la pena en absoluto, aparte que nos hacían pagar 150INR por entrar al museo y ya estábamos hasta las narices de pagar y pagar y de que por ser extranjeros nos tomen por tontos. Al volver alojamiento, el dueño nos ha dicho que no él nunca recomienda esa visita porque no merece la pena. Hemos vuelto a la que llamamos nuestra "zona de paz", la calle de la pensión, donde no se escucha el claxon de coches ni motos, ni hay mucho ruido, sólo de vez en cuando. Ahí ha sido cuando ha empezado a llover y justo nos hemos metido en un restaurante que queríamos probar Spicy Bites, nada que destacar, la verdad. Aparte que hemos estado esperando más de una hora a que nos sirvieran la comida, luego no estaba realmente buena. Nos hemos venido a la pensión a cambiarnos pero antes hemos parado en la tienda que tenemos al lado porque el chico habla español y tiene todo muy barato y no está todo el día presionando para que compres. Al salir del hotel hemos vuelto a ir a la tienda a que Dani mirase alguna camisa y hemos salido de allí con otra bolsa de ropa y con un té chai en el cuerpo. Un poco más adelante hemos parado a tomar un lassi en Bana Lassi, muy rico salvo por los frutos secos que le han echado, el mío era de piña y el otro era de manzana. El sitio muy recomendable, por cierto, y tienen wifi y te lo dicen ellos mismos una vez allí. 
Después nos hemos vuelto a acercar al ghat a ver si daban la ceremonia abajo pero es imposible con la altura que tiene el río, es una pena, así que lo hemos dejado para mañana, última oportunidad de verlo. Nos hemos ido en busca de una tienda de telas pero después de mucho andar por los bazares y de llegar a una zona donde la luz brillaba por su ausencia hemos decidido ir de día porque era un caos. Al volver, en una de las calles se ha montado una buena, era muy estrecha y había motos en un sentido y en otro y mientras la gente intentando pasar y se iban amontonando. Nos hemos puesto en un lado a ver si aquello avanzaba, se despejaba y podíamos continuar pero ha sido inútil y al final dos de a pie se han puesto a discutir y a pegarse y nos hemos dado la vuelta para buscar una calle paralela y salir. Al salir a la calle principal y ver que eran las 20:00 hemos ido a nuestra "zona de paz" a buscar un sitio para cenar y hemos elegido Jyoti Café. Sólo había un hombre atendiendo y es el que nos ha hecho la comida, que estaba muy rica, hemos pedido paneer pero esta vez rebozado y con una salsa muy cremosa riquísima. El otro plato era de verduras, donde destacaba la berenjena, también muy bueno. Y por si no lo había comentado en todo el viaje, picaban los dos platos. Tras esto ya de vuelta a la pensión porque mañana hemos quedado con el dueño a las 5 para enseñarnos las cremaciones.